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Vida y Estilo

Emprendedores argentinos crearon un servicio de alquiler de barcos.

La propuesta es tentadora: pasar el día navegando, visitar paisajes inaccesibles y disfrutar del atardecer sobre el agua. Lo usan mucho grandes estrellas del espectáculo y el deporte. Garantiza tranquilidad, privacidad y, ahora, un factor clave en tiempos de pandemia: el distanciamiento social.

El rubro de alquiler de barcos es un éxito en Estados Unidos, Europa y el Caribe. Pero desde la irrupción de la pandemia hubo un incremento en la demanda por este servicio que certifica unas vacaciones “seguras”.

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En Argentina también es posible hacerlo. Dos jóvenes, Santiago Dasso y su socio Ignacio Peluffo, ambos de 35 años, crearon una plataforma de alquileres para romper con la idea que esta propuesta es solo para “ricos”.

Barcos para todos

Dasso estudió Ciencias Económicas y siguió su formación con un postgrado en negocios. Dijo que quería tener un proyecto propio. Renunció a la estabilidad que había experimentado durante casi una década. En familia, este joven emprendedor, solía visitar lugares exóticos en catamaranes y veleros.

Este año, en medio de la pandemia, dio un vuelco de vida. Luego de una década de investigación y profundo conocimiento de la industria, logró desarrollar, junto a su socio Ignacio, abogado de carrera, apasionado de la náutica y las nuevas tecnologías, una plataforma de alquiler de barcos que cuenta con más de 13.000 embarcaciones en línea: My Yatch Company.

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El público se está volcando cada vez más por este tipo de excursiones: quizás no en grandes yates de lujo pero sí en cómodos catamaranes que cumplen su función a la perfección. El alquiler de barcos está listo para adaptarse a la “nueva normalidad”.

En el contexto de pandemia -donde el viajero prioriza el distanciamiento social-, Dasso destacó el crecimiento inusitado por este servicio. Para Ignacio Peluffo es un estilo de vacaciones que llegó para quedarse, ya que se puede adaptar a la mayoría de los viajantes que veranean en el exterior y en el sur del país. “Se puede adaptar a diferentes presupuestos debido a la amplia oferta que hay en diferentes puntos del planeta”, agregó.

En la Argentina, se pueden encontrar servicios sin tripulación para los más náuticos o se puede optar por disfrutar al máximo las vacaciones con la ayuda de un capitán o una tripulación completa que se encargan de todo.

Los precios son variados, hay opciones desde 20 dólares la noche por persona en un velero sin tripulación hasta 500 dólares la noche por persona en catamaranes de lujo en el caribe con tripulación completa y servicio all inclusive.

Fuente: Infobae